Más de cien años de historia

Nª Sª del Carmen | Hospitalarias Valencia

El 16 de julio de 1919, fiesta de la Virgen del Carmen, hace más de 100 años, comenzaba una travesía junto a la playa de la Malvarrosa.

Como una barca en el mar, El centro sociosanitario Nuestra Señora del Carmen inició su travesía pasando por diferentes puertos. En primer lugar, Asilo de niñas pobres enfermas de poliomelitis. Una etapa larga y difícil marcada por la guerra y la riada.

Sor Mª Delfina, como buena Hermanas Hospitalaria, había recibido de sus fundadores el celo de la caridad y recorría las calles de Valencia pidiendo limosna para el Asilo de les Corts en Barcelona. Pero sus ojos, bien abiertos a la realidad de la gente y su corazón dispuesto a asistir a los enfermos se conmovió ante las necesidades que sufrían las niñas huérfanas enfermas y encontró en Dña. Eugenia Viñes una gran aliada para el proyecto que Dios tenía preparado. Fue el apoyo de esta gran mujer y del pueblo valenciano quién hizo posible que la misión hospitalaria se pudiera llevar adelante.

Las Hermanas mostraron, en todo momento la valentía y el amor a los enfermos poniendo en peligro su propia vida. En 1966 llega a un nuevo puerto, convirtiéndose en centro médico quirúrgico, principalmente en la especialidad de traumatología y rehabilitación, concertado con la Seguridad Social. Fueron muchos los profesionales que aportaron en esa etapa su buen hacer, desde la profesionalidad en colaboración con las Hermanas. En 1986 la barca llegó a otro puerto respondiendo a la necesidad imperante en Valencia de la atención a mayores válidos y/o dependientes creando una residencia y unos más años más tarde un centro de día.

La barca siguió navegando y en 2002 se transforma la unidad de rehabilitación ambulatoria y se pone en marcha una novedosa y moderna unidad de daño cerebral de adultos y en 2008 se incorpora infantil.

Y nuestro último puerto ha sido la incorporación de un centro de atención temprana para niños de 0 a 6 años.

Son muchos los motivos por los que hoy damos gracias a Dios, sobre todo por confiar en la Familia Hospitalaria al poner en nuestras manos la vida de sus preferidos.

La barca sigue navegando y queriendo responder, con fidelidad a los orígenes, a este proyecto de amor.

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