NUEVAS FORMAS DE OPTIMIZAR EL PROCESO REHABILITADOR DE NUESTROS PACIENTES: INCLUSIÓN DEL HITT EN PROGRAMAS INDIVIDUALES

CON LA IDEA DE IMPLEMENTAR NUEVAS FORMAS DE OPTIMIZAR EL PROCESO REHABILITADOR DE NUESTROS PACIENTES, Y MANTENIENDO NUESTRA FILOSOFÍA DE ACTUALIZACIÓN CONTINUA Y BÚSQUEDA DE PROGRAMAS MOTIVADORES Y EFICACES, NUESTRO EQUIPO DE FISIOTERAPEUTAS DE LA UNIDAD DE DAÑO CEREBRAL DE HERMANAS HOSPITALARIAS VALENCIA, JUNTO CON LA MÉDICA REHABILITADORA Y COORDINADORA DE LA UNIDAD, LA DRA. PAULA QUIÑONES, HA DISEÑADO UN PROTOCOLO PROPIO PARA LA PUESTA EN MARCHA DE NUESTRO PRIMER GRUPO DE ENTRENAMIENTO A INTERVALOS DE ALTA INTENSIDAD ESPECÍFICO PARA PERSONAS QUE HAN SUFRIDO UNA LESIÓN CEREBRAL.

 

Escrito por:

– Patricia Moreno Delgado, fisioterapeuta de la Unidad de Neurorrehabilitación de Adultos ‘El Carmen’ de Hermanas Hospitalarias Valencia.

–  Paula Quiñones, especialista en Medicina Física y Rehabilitación y coordinadora de la Unidad de Neurorrehabilitación de Adultos ‘El Carmen’ de Hermanas Hospitalarias Valencia.


Las personas con secuelas tras un daño cerebral adquirido presentan limitaciones de la actividad que conducen a un profundo desacondicionamiento físico. En comparación con la población sin discapacidad, las personas con ictus tienen entre 1,5 y 2 veces aumento en el coste energético de la marcha, pero tienen aproximadamente la mitad de la capacidad aeróbica, lo que hace que la mayoría de las actividades de la vida diaria les resulten muy costosas. Incluso las personas con una marcha independiente y que viven en la comunidad dan una media de hasta un 79% menos de pasos al día que los adultos mayores sanos (1.536-3.035 frente a 7.250), quedando muy por debajo del “índice de sedentario” (5.000 pasos/día).

Esta inactividad física obstaculiza la recuperación motora, perpetúa el desacondicionamiento, y contribuye a un alto riesgo a largo plazo de sufrir eventos cardíacos y accidentes cerebrovasculares recurrentes.

Está claro que el desacondicionamiento aeróbico puede ser una barrera importante para la recuperación del ictus. Además, la enfermedad cardíaca y el ictus comparten muchos factores de riesgo comunes, y entre el 62% y el 75% de las personas con DCA tienen también una enfermedad cardíaca comórbida.

En estudios observacionales revelan que sólo entre 0 y 2,8 minutos de una de una sesión típica de terapia se realiza a una intensidad aeróbica suficiente para inducir la adaptación cardiovascular y hay un uso limitado del ejercicio para la prevención secundaria entre las personas con ictus. En un esfuerzo por abordar este problema, se está trasladando el modelo de rehabilitación de rehabilitación cardiaca a las personas con ictus. La piedra angular de este modelo es ejercicio aeróbico continuo de intensidad moderada (MICE).

Las directrices sobre el ejercicio después del ictus recomiendan que el MICE se realice entre el 40% y el 70% de frecuencia cardíaca de reserva, del 50% al 80% de la FCmáx, o de 11 a 14 en la escala de 6 a 20 de la escala de esfuerzo percibido de Borg (RPE).

La duración y la frecuencia recomendadas de la MICE es de 20 a 60 minutos, de 3 a 7 días por semana, y la modalidad recomendada es la caminata en tapiz rodante, siempre que sea posible. Con 3 a 6 meses de este tipo de ejercicio, las personas con ictus han obtenido beneficios significativos en términos de capacidad aeróbica, la resistencia de la marcha, movilidad general, factores de riesgo cardiovascular, el flujo sanguíneo y la cognición.

La MICE también se ha también se ha asociado a mejoras significativas en las extremidades inferiores y la reducción de la espasticidad después de un ictus.

Recientemente, una nueva estrategia de ejercicio ha comenzado a mostrar una eficacia aún mayor que la MICE para mejorar la capacidad aeróbica en adultos sanos y en personas con enfermedades. Esta estrategia, denominada entrenamiento a intervalos de alta intensidad, conocido por HIIT, por sus siglas en inglés (High Intensity Interval Training), maximiza la intensidad del ejercicio mediante ráfagas de esfuerzo concentrado. Estas explosiones de alta intensidad se alternan con períodos de recuperación, que están diseñados para mitigar la fatiga y aumentar la seguridad cardiovascular.

Debido a los resultados de estudios recientes, el HIIT se está considerando estándar de atención en la rehabilitación cardíaca, al igual que se ha empezado a aplicar HIIT a la rehabilitación de accidentes cerebrovasculares. Los estudios en pacientes con daño cerebral adquirido han tenido un enfoque variado, ya que se han dirigido a diferentes poblaciones y han utilizado diferentes parámetros de HIIT.

Los 3 parámetros principales de un protocolo HIIT son: la duración de la ráfaga de alta intensidad, la duración del tiempo de recuperación y el tipo de recuperación. El tipo de recuperación puede ser pasivo, lo que implica permanecer quieto, activa ligera (p. ej., ciclismo sin carga, caminata lenta) para reducir la acumulación venosa en las extremidades inferiores; o activa, que implica un ejercicio continuado de menor intensidad del 30% al 50% del VO2 máximo. Según estos parámetros, la mayoría de los protocolos de HIIT se clasifican en 1 de 3 categorías principales:  HIIT de intervalo corto, HIIT de bajo volumen o HIIT de intervalo largo.

En pacientes con daño cerebral y/o patología cardiaca emplearemos de inicio HIIT de intervalo corto. El HIIT de intervalo corto está diseñado para maximizar el tiempo de permanencia en un alto porcentaje de consumo máximo de oxígeno, es decir, intensidad aeróbica. Implica ráfagas cortas de alta intensidad (normalmente de 15 a 30 segundos, pero hasta 60 segundos) al 50% al 80% de la carga de trabajo máxima (FC max.), normalmente con una relación de tiempo de ráfaga a recuperación de 1:1. Durante el HIIT de intervalo corto se ha demostrado que la recuperación pasiva produce menos fatiga y una mayor tolerancia al ejercicio, en comparación con la recuperación activa, entre adultos sanos y personas con problemas cardiacos.

Beneficios 

Entre los beneficios del entrenamiento a intervalos de alta intensidad (HIIT) en grupo destacan:

  • La intensidad promueve adaptaciones fisiológicas del sistema musculoesquelético (aumento contenido mitocondrial que promueve la oxidación, degradación de glucógeno y producción de lactato aumentando porcentaje de VOmax.) y adaptaciones del sistema cardiovascular (volumen sistólico máximo, volumen sanguíneo y VOmax.)
  • Muestra mayor eficacia frente al entrenamiento aeróbico continuo o el trabajo de fuerza aislado.
  • Las dinámicas grupales favorecen las relaciones sociales, la autoconfianza y la adhesión al entrenamiento. 

Las sesiones observan parámetros de seguridad: monitorización de niveles de oxígeno, presión arterial y pulso cardiaco pre y post ejercicio. Además se tiene en cuenta la frecuencia cardiaca de reserva y de entrenamiento.

Con la idea de implementar nuevas formas de optimizar el proceso rehabilitador de nuestros pacientes, y manteniendo nuestra filosofía de actualización continua y búsqueda de programas motivadores y eficaces, nuestro equipo de fisioterapeutas de la Unidad de Daño Cerebral de Hermanas Hospitalarias Valencia, junto con la médica rehabilitadora de la Unidad, ha diseñado un protocolo propio para la puesta en marcha de nuestro primer grupo de Entrenamiento intervalos de alta intensidad específico para personas que han sufrido una lesión cerebral.

De manera resumida, el desarrollo de las sesiones es el siguiente:

  • calentamiento 15’ (ejercicios de movilidad general para la activación musculoesquelética y aumento de frecuencia cardiaca de forma progresiva)
  • bloque HIIT 20’ (trabajo interválico de intensidad)
  • vuelta a la calma 5’ (estiramientos suaves/ejercicio aeróbico activo suave para bajar frecuencia cardiaca)

Este tipo de entrenamiento está dirigido a pacientes independientes a nivel funcional (TUG >12’ y/o Berg <41) y pacientes enmarcados en un mismo momento del proceso rehabilitador de cara a la finalización, y previo a alta.

Las sesiones son grupales, en grupos de un máximo de 4-5 pacientes.

Por el momento, estamos trabajando HIIT un día a la semana como complemento al resto de rehabilitación durante 8 semanas. Y tenemos muy buenas impresiones sobre el desarrollo y efectividad de las sesiones.

BIBLIOGRAFIA

Ayúdanos y comparte esta página